Profundización en tres pasos: ver-juzgar-actuar

El curso quiere invitar a todos los miembros de la familia franciscana y a las personas interesadas en todo el mundo a abordar y manejar los temas de nuestro tiempo desde la perspectiva franciscana y la realidad mundial. Por lo tanto se debe poner en práctica lo aprendido en el curso. Si nos esforzamos juntos en "resaltar las buenas obras", sentiremos con más fuerza que somos parte de una sola familia. Los temas de las respectivas lecciones se manejarán con el método "ver-juzgar-actuar".

Explicación de la representación esquemática:

 

Nosotros vemos:

Nosotros - representa a todas las mujeres y hombres que se esfuerzan por poner en práctica el curso CCFMC; nos hacemos conscientes de nosotros mismos, de nuestra responsabilidad, nuestras posibilidades, nuestros límites; percibimos la realidad del mundo conscientemente en el plano social, político, cultural, religioso y eclesiástico; Al mismo tiempo tratamos de reconocer el plan de Dios tal como se nos presenta en la Sagrada Escritura, en los documentos eclesiásticos y franciscanos y también en las presentes lecciones de CCFMC y como se nos reafirma en la experiencia interna (vida, conciencia, signos de los tiempos). El Concilio Vaticano II, nos invita en "Gaudium et Spes", a escuchar atentamente las muchas voces del mundo, sobre todo el grito de los pobres. Los padres del Concilio se refieren al mundo como realidad. Percibiremos cosas buenas y malas. Lo bueno se expresa en las acciones que nutren los anhelos elementales del hombre y es señal de la presencia real de Dios en nuestro mundo: Conocer y ser reconocido, amar y ser amado, aceptar y ser aceptado, ser libre y liberar a otros... Lo malo en cambio se esconde en los sucesos que están en contraposición con los anhelos elementales del hombre y que muestran la ausencia aparente de Dios.

Nosotros juzgamos:

Para juzgar la realidad nos orientamos por las declaraciones de la Sagrada Escritura, de los documentos de la Iglesia y de la Orden. Este parámetro nos capacita para relacionar la realidad con la utopía del Reino de Dios y para reconocer la necesidad de un cambio. Donde descubrimos parámetros, buscamos sus razones. Pensamos qué intereses e ideologías están detrás de esto. Examinaremos minuciosamente qué situaciones queremos cambiar y al mismo tiempo nos aseguramos de que esta intención de acción en realidad corresponde a los anhelos elementales del hombre. Se nos invita a tratar críticamente lo que nos rodea; a abrirnos a un espectro amplio de criterios para la valoración de la realidad; admitir opiniones diversas en parte contradictorias. La meta es la utopía, la situación ideal que queremos alcanzar y aunque sabemos que no podemos alcanzarla nunca por completo. En el lenguaje de la Iglesia esto se llama, tomar un "punto de partida profético". Por lo tanto no sólo se trata de eliminar inconvenientes sociales o económicos, sino de crear una atmósfera en la cual reinen más la alegría, la verdad, la justicia y la paz. Se trata de una aproximación a "un nuevo cielo y una nueva tierra".

Nosotros actuamos:

El reconocimiento y la fe nos alientan a la acción. En "Evangelii nuntiandi", el papa Pablo VI nos recuerda que el mundo necesita hoy testigos, sobre todo aquellos que por medio de un ejemplo vivido o su actuar dan testimonio. Nosotros los Franciscanos y Franciscanas y todos los que queremos seguir el modelo de Francisco y Clara, podemos cambiar muchas cosas si ponemos en práctica los estímulos de las presentes lecciones. Para alcanzar la realidad anhelada respetaremos, al igual que Francisco y Clara, la inspiración del Espíritu Santo, procuraremos constantemente por amor a Dios, a la humanidad y a la creación, estar siempre dispuestos al cambio y perseverar constantes. Buscamos los pequeños pasos posibles, para lograr cambios que hagan perceptibles y exprimentables los valores del Reino de Dios.